“Informar” para desinformar 

25 NOV 2017
25 de Novembro de 2017
Sandra Xinico Batz / CH’OB’ONÏK (PENSAR)

El control de la información siempre va a ser una herramienta importante para mantener el poder. La manera en que esta información se transmita será fundamental en el tipo de opinión que generará en las personas. Esta opinión será determinante para provocar una acción o no. Es por esto que la industria de la comunicación es rentable, porque ya no se trata solo de la televisión o la radio, pues el internet nos tiene en línea consumiendo en cualquier momento y desde una gran variedad de dispositivos que el mercado nos surte sin parar.

Consumir información no significa necesariamente obtener conocimientos. El conocimiento se crea y no solo se informa o se traslada. Generar ideas implica un proceso constructivo que nos permite formar, inventar y experimentar. La información puede ser manipulada, pero la sabiduría o el conocimiento no. Si la realidad se comunicara como tal y sin intereses perversos de por medio, no habría una demanda como la que existe hoy: espacios en medios corporativos de comunicación con costos de miles de quetzales.
La acción de comunicar implica intencionalidades. Hacer saber algo por algo y por ende también se oculta por algo. Se quiere posicionar información intencionadamente en nuestras mentes. El proceso que implica todo esto nos parece tan normal que muy difícilmente cuestionamos (por ejemplo) la información que un noticiero “comparte” y que hasta nos parece de una actitud neutral y objetiva.

La educación se ha concebido como una forma de atiborrar información y por ello el sistema educativo está construido así de aburrido, tedioso, repetitivo, competitivo y mediocre. No cabe la duda porque la verdad es absoluta y la creatividad está ausente. Dictar y repetir es el método. Si lo dice la maestra o el maestro es verdad, si lo dice la tele también.

La industria está monopolizada. La misma compañía te vende la señal de cable, de teléfono (línea fija y celular) e internet. Los usuarios hasta nos definimos fieles. Los servicios son pésimos y aún así los seguimos pagando mientras nos quejamos de su pésima programación ¿qué también seguimos viendo?
La televisión sigue siendo un instrumento funcional para posicionar actitudes racistas, machistas, homofóbicas y demás. Ahí están las mujeres como adornos de los programas de deportes o dando el estado del clima semidesnudas o en trajes de baños en el periódico. El Gobierno, a pesar de tener su propio canal de televisión y frecuencia radial, tiene también cobertura en todos los medios de comunicación corporativos.

Para los pueblos indígenas sigue siendo inaccesible un canal de televisión, frecuencia de radio o periódico escrito porque requiere mucho dinero que los pueblos no tenemos porque a penas si tenemos para comer. El otorgamiento de Canal 5 a la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala es un claro ejemplo del racismo del Estado que solo fingió su implementación porque jamás invirtieron en su funcionamiento, al punto de que TV Maya ya no tienen ni página de internet.
Pero ahí están las “prestigiosas” compañías de telecomunicaciones, demostrándonos una vez más que, en efecto, controlar nuestros datos es un poder que se vende a los partidos políticos y que es una herramienta para hacer campaña por la que pagamos cada mes.

- Kaqchikel de Pa Su’m nacida en 1 Kab’an y 10 Yaxk’in, engasada con las letras, empecinada por la historia y obstinada en que se escuche nuestra voz, la voz de los pueblos.


Voltar

© 2013 - 2015 YANDÊ - A rádio de todos. Todos os direitos reservados